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30 de octubre de 2025El fentanilo, también conocido como droga zombi, es un opioide sintético entre 50 y 100 veces más potente que la morfina. En el ámbito médico, se utiliza de manera controlada como anestésico para tratar dolores agudos, pero su desvío al mercado ilegal lo ha convertido en una de las principales amenazas a nivel mundial.
Origen de la crisis de opioides
El consumo ilegal de fentanilo y otros opioides tiene su origen en Estados Unidos en la década de los 90, cuando se incrementó de forma masiva la prescripción de analgésicos como el OxyContin, altamente adictivo. Muchos pacientes desarrollaron dependencia y, al buscar alternativas más económicas en el mercado negro, recurrieron a la heroína. Con el tiempo, el fentanilo desplazó a esta última por ser aún más barato y potente, provocando un consumo masivo. En 2021, el fentanilo se consolidó como la principal causa de muerte no natural en EE. UU. entre jóvenes de 18 a 45 años.
Situación en Europa
En Europa la situación es menos grave que en EE. UU., pero igualmente alarmante. En el ámbito legal, Alemania (14,48% del consumo mundial) y España (11,8%) se sitúan entre los principales consumidores globales de fentanilo. En el plano ilegal, los datos también son preocupantes: en Alemania, en 2024, se estima que unas 75.000 personas fallecieron por sobredosis relacionadas con el fentanilo. Además, en 2020 en España se incautó una cantidad suficiente para provocar sobredosis en 10.500 personas. Un problema añadido es que el 70% de la cocaína y la heroína en Europa ya se encuentra adulterada con fentanilo, lo que abarata costes, incrementa la potencia y genera una mayor adicción en los consumidores.
Riesgos en la manipulación e incautación
El fentanilo presenta un alto riesgo de exposición. Tan solo 2 mg (equivalente a dos granos de sal) pueden ser mortales para un ser humano (ver primera ilustración). Especialmente la inhalación del polvo en suspensión puede causar una sobredosis inmediata, lo que convierte a las incautaciones en operaciones de riesgo extremo para las fuerzas de seguridad. Por este motivo, resulta esencial aplicar protocolos estrictos de intervención, actuar siempre en binomio, contar con el equipamiento adecuado y disponer de naloxona, el antídoto capaz de revertir una sobredosis, ya sea en forma de spray nasal o inyección (intramuscular, subcutánea o intravenosa).
El papel de las unidades caninas
Las unidades caninas representan una herramienta excepcional en la detección del fentanilo. Su olfato, gracias a su extraordinaria selectividad, es capaz de distinguir moléculas específicas incluso en mezclas complejas. Además, poseen una sensibilidad tan elevada que pueden detectar concentraciones ínfimas en el rango de partes por trillón. A esta capacidad se suma la rapidez y eficacia con la que trabajan sobre el terreno, ya que proporcionan resultados inmediatos sin necesidad de manipular muestras. Tampoco se ven tan afectados por la humedad y la temperatura como ocurre con las narices electrónicas, lo que les convierte en aliados insustituibles en contextos operativos.
El problema radica en que entrenar a los canes con fentanilo real es extremadamente peligroso, tanto para ellos como para los guías. Además, la detección en situaciones operacionales de fentanilo cuando este puede entrar en contacto con ojos, trufa o almohadillas del can puede resultar fatal. Pero para ello es fundamental desarrollar y usar herramientas que permitan a las unidades caninas detectar el fentanilo en concentraciones mínimas, para que en condiciones reales puedan detectarlo a distancia, posibilitando que los agentes se protejan adecuadamente antes de la incautación.
El fentanilo, por su rápida expansión, bajo coste y elevada capacidad adictiva, constituye uno de los mayores desafíos de seguridad y salud pública a nivel mundial. La sociedad debe actuar reforzando las incautaciones y dotando a las fuerzas de seguridad de la herramienta de detección más potente: el perro. Pero, además, debemos proteger a estos compañeros de trabajo, garantizando que cuenten con protocolos, equipamiento y sistemas de entrenamiento seguros, porque solo así los perros podrán seguir siendo la primera línea de defensa frente a una droga que amenaza la salud y la seguridad de millones de personas. Y es por ello, que en Auziker estamos trabajando en el desarrollo de prototipo de cebo de entrenamiento seguro que permita detectar este opioide de una manera eficaz pero sin correr riesgos. Actualmente, contamos con un prototipo ya validado en el laboratorio. Este proyecto lo estamos llevando a delante gracias a la ayuda de Ports 4.0.





